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sábado, 23 de mayo de 2015

LA MAGIA DEL BOLSO DE LAS MUJERES



LA MAGIA DE LAS CARTERAS DE LAS MUJERES

Que las mujeres son personajes insustituibles, esto nadie lo duda.
Yo como hombre lo reconozco y lo admiro.

Admiro cómo saben qué les pasa a sus hijos con sólo mirarlos. Y tantas cosas más que los hombres aprendemos después, viéndolas. Yo siempre me pregunté: -¿ dónde habría aprendido esto? Pero la respuesta es sencilla. Vienen así de “fábrica”.

Pensemos que nos llevan además con los niños 9 meses más de “antigüedad”. El tiempo de su embarazo. De ahí su comunicación casi eterna e infalible con los hijos.
 
La galera del mago (y la maga)
Nosotros los padres, los varones, venimos después. Sin antecedentes. Crudos.

Pero no todo está perdido: si nos espabilamos aprendemos casi todo, pero nos falta ese don que tienen nuestras compañeras. No lo neguemos; es y será así. No se puede combatir esto porque es batalla perdida.

Ellas se dan cuenta si tienen hambre, si tienen frío o sueño, si hay que cambiarlos, si les duele la panza, etc. Yo miraba medio embobado e incrédulo cuando mis hijos eran pequeños, como se desenvolvía mi esposa frente a estos desconocidos pequeñitos. “Decretando” sin muchas dudas qué pasaba y cómo resolverlo.

Yo francamente extrañaba un “Manual de Instrucciones”…

Descubrí que las mujeres ya lo llevan internamente; no necesitan imprimirlo. Está en sus cabezas.

Pero hay algo que me fascinaba (y me fascina): el bolso de las mujeres.
En el siempre hay lo que el nene necesita. Un chupete de recambio, toallitas, pañuelos de papel tisú, tiritas... Un llavero para que el crío se distraiga con el tintineo de las llaves; el jarabe para la tos con su cucharita…Las galletas, el agua mineral.

Mi madre lógicamente también estaba dentro de estas características. Con sus hijos y luego con los nietos. De su bolso surgían como una galera de mago algo que siempre servía para satisfacernos o para calmarnos.

Una especie de almacén mágico e inagotable al hombro. Y esto tenía para mí, una suerte de magia. Porque de esa “cartera-galera” surgía la calma, la herramienta para que se acabara el llanto o el hambre del crío. 

Y/o a veces de uno mismo, cuando dejábamos de ser niños.

A la magia no conviene buscarle la explicación. Pierde su encanto. Por eso simplemente pido que recuerden si esto no les pasó o les pasa a Uds.

Y por eso mismo, les pido que tampoco busquen lógica; es así.
Ellas en estos campos, entienden más que nosotros y hay que aceptarlo. Mejor así.

3 comentarios:

  1. Tiene Ud. razón. De chico pensaba que la cartera o bolso de mi madre era mágico. Siempre había algo que podía interesarme o gustarme o calmarme. Con alguna tía, tambien pasaba lo mismo. Ha dado en el clavo de los recuerdos don Fernando. Por eso lo sigo siempre que puedo. Muchas gracias!

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  2. No es magia. Es previsión. Si dejamos a los varones padres a que lo hagan, faltarían la mitad de los objetos que necesitamos. Las madres estamos siempre mirando por los hijos. hasta cuando tenemos 90 años. Saludos

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