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jueves, 22 de agosto de 2013

NO PEDIR PERAS AL OLMO (REFRÁN ANTIGUO)





    LA PARADOJA DE LOS COMENTARIOS INUTILES               

C


on toda frecuencia escuchamos a los futbolistas hablar y hasta se les exige que opinen sobre otra cosa que no sea el césped, las tácticas, la preparación física, o cómo va el vestuario. No es muy esperable que personas dedicadas a esta disciplina tengan información u opiniones válidas sobre temas de política (no les conviene destapar sus preferencias) o de economía (¿qué sabrán del tema, si son pocos los que pasan dificultades, tenida en cuenta lo que ganan por sus servicios; algunas estrellas, a miles de euros por minuto, jueguen o no?).
Un futbolista cualquiera

Por eso lo que opine el centrocampista XX del equipo Cedros Azules de los Cárpatos sobre estos temas…importancia lo que se dice importancia…muy poca.

La pregunta es porqué buscamos entonces opiniones, consejos o visiones donde seguro no las encontraremos. ¿Es una búsqueda taumatúrgica, o un intento de encontrar la luz en boca del gurú de la pelota en los pies?


Maradona: está todo dicho.
Imaginemos un caso. Maradona a quien casi todo el mundo conoce. Qué de importante puede decir una persona famosa por sus goles mientras fue jugador, y famosa por sus desatinos cuando dejó de serlo? Recordemos que en su historial post-juego tuvo hijos con varias mujeres a los que ni ve y múltiples  episodios de drogadicción profunda que lo llevaron casi a la muerte; coqueteos con dictadores a quienes hasta lleva tatuados en sus brazos…Consideremos además que de manera incomprensible, este triste personaje es seguido por una manada de fieles, que creen que sus palabras son decretos divinos. ¡Hasta se le apoda como  “Dios”!

Ahora vamos hacia otro lado. La gente que sabe y que tiene algo que decir. Gente solvente, con sustancia, con estudios (pongamos un premio Nobel, o un investigador de medicina, o un físico, o un matemático, o un escritor). Estos sabios no generan tanta empatía como los mencionados arriba, ni tienen tanta prensa o seguidores y en general son perfectos desconocidos... Tal vez los que los escuchan serán los privilegiados de algún curso o conferencia, pero toda la gente no tiene ni idea ni interés, tal vez de conocerlos.

Alfred Nobel (si, el del Premio)
En estos momentos de crisis absoluta creo no equivocarnos en que hacia estos personajes, debemos dirigirnos sin duda a la hora de pedir opinión válida.


Estos sabios no son “Dios”, ni serán conocidos por multitudes, ni aplaudidos en la televisión, pero por sus conocimientos deberíamos acercarnos más, que a los gurús de la pelota, o de la raqueta, o de los divorcios.

Podremos sacar conclusiones de sus palabras. Además un consejo: lo pasaremos bien porque suelen ser muchísimo más humildes y hasta divertidos.

Dejemos los futbolistas, tenistas, actores y actrices; cómicos y tertulianos en paz. Pero no nos engañemos…Belén Esteban no es Mme. Curie; Maradona no es Kafka; Maduro (de Venezuela) no es Voltaire; y una Florencia de la V no es ni será nunca Greta Garbo.

2 comentarios:

  1. Soy Renato.
    Opino que el título y su comentario están muy logrados.
    Que así como es necesaria la chicha y el vino para amenizar las fiestas, también una dosis de morbo que sigue a esos personajes efímeramente virtuales es indispensable para que algunas multitudes vivan más a gusto con la VIDA.
    I.B.

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